12 junio 2007

Bla, bla, bla...

La semana pasada, los líderes europeos del G8, apoyados por Japón y Canadá, informaron del compromiso adoptado para luchar contra el cambio climático bajo el paraguas de la ONU.
Con bombo y platillo se anunció el acuerdo, incluyendo el compromiso de reducir a la mitad las emisiones de gases con efecto invernadero para el año 2050.

Aquí podéis leer parte del texto de la declaración (en inglés)

Parodia de los líderes del G8Pero las críticas de los grupos ecologistas han sido inmediatas. Una declaración de buenas palabras que no llegan a ningún sitio. Una declaración muy política, ambigua, orientada a cubrir titulares pero no a actuar de verdad. Una declaración no vinculante (de cumplimiento no obligatorio) y sin datos o cifras como punto de partida, sin mecanismos de control, sin metas a alcanzar ni indicadores de seguimiento.

Ese suele ser el precio del consenso en estas negociaciones. Distintos países con intereses no confluyentes con la prensa y la opinión pública afuera esperando. Conclusión: se estrecha la mano ante un acuerdo de mínimos tan mínimos que se quedan en nada. Conclusión: bla, bla, bla...


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6 comentarios:

migramundo dijo...

No cabe esperar nada de quienes están sujetos a los más acérrimos intereses capitalistas, gracias a los cuales mantienen sus puestos políticos y de influencia mundial. Saludos.

Lauri dijo...

Totalmente de acuerdo. Mejor no tener expectativas de cambio (positivo) puestas en esa reunión.
No les saldría ni sin querer.

[La Otra Agenda] dijo...

Creo que lo que decís es lamentablemente cierto.
Pero el cambio que el mundo necesita es más difícil de conseguir si ellos no participan, si no lo impulsan, si no se mojan. Es más... es imposible si caminan en sentido contrario.
Cabe exigírselo. Utilizando una de las citas aleatorias del blog: estas personas no tienen "poder" sino "responsabilidades".

Juan Rubio dijo...

La verdad es que el G8 se ha lucido esta vez, convocando la reunión en un BALNEARIO, lugar idóneo para desestresarse de tanta responsabilidades. Y como siempre todo queda en eso, en buenas intenciones.
Saludos,

Carlos Capote dijo...

El G-8 acostumbra a hacer retórica grandilocuente sobre la lucha contra la pobreza y promesas que no piensa cumplir en sus cumbres pero creo que esta cumbre se ha saldado con un balance algo peor.

Éstas son palabras de Max Lawson, de Oxfam Internacional: "Los titulares parecen impresionantes pero en realidad representan muy poco. En vez de cumplir sus promesas, el G-8 intentó presentar una cifra impresionante que correspondiese al menor incremento posible de la ayuda. Los 60.000 millones de dólares de ayuda para proyectos en el área de salud y la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria representan, como máximo, 3.000 millones de dólares de ayuda adicional en el 2010. Esto es positivo, pero queda 27.000 millones por debajo de lo que el G-8 había prometido en el 2005".

En esta cumbre el G-8 no sólo ha evitado toda clase de nuevos compromisos. Además, como denuncia Max Lawson, esta cumbre ha servido para pisotear las promesas hechas en cumbres anteriores.

unoquepasaba dijo...

Yo me imagino esta reunión como una partida de ajedrez a 8 bandas. Entre las fichas están la carrera armamentística, el acceso a las reservas naturales, los intereses geoestratégicos, las armas nucleares, las relaciones con terceros países, los intereses y ofertas de las multinacionales, la "amenaza islámica" y, entre movimiento y movimiento un cocktail y un paseo frente al mar.

Lo del cambio climático, la lucha contra la pobreza y todo eso es de cara a la galería. Peones de primera línea para los medios de comunciación pero que en el fondo no van a ningún sitio.