27 junio 2007

Mujer, lesbiana, iraní, inmigrante

Foto de la manifestación del orgullo gay en San Francisco, 2006 (Flickr)Niloufar es lesbiana e iraní. Su caso es uno de muchos, la única diferencia es que ella ha podido romper la barrera del silencio, de la exclusión y el estigma. O al menos lo intenta.
Niloufar ahora también es inmigrante. Así que conoce bien lo que es enfrentarse a los prejuicios y a la discriminación.
Aquí recojo algunos extractos de una entrevista que podéis encontrar completa en “The Gully”:

¿Conociste a otras lesbianas en Irán?
Sí y no, porque allá hay mucha gente que se siente atraída por personas del mismo género, pero que no se identifican como gays. No entienden lo que significa ser gay o lesbiana. Incluso, no tienen palabras para expresarlo. Sencillamente se imaginan que, pase lo que pase, un buen día se van a casar
(...)
Hace poco conversé con una chica que llegó de Irán hace apenas seis meses, que me dijo que ya hay una comunidad gay y lesbiana en Teherán. Que son cientos de personas. Y que hacen su vida social dentro de sus casas o comunicándose por la Internet.
Las cosas son muy diferentes ahora que uno puede encontrar a otros que se identifican como lesbianas o gays. Cuando yo vivía allá, yo creía que era la única lesbiana que existía en Irán.

¿Es diferente salir del closet [armario] en Irán si eres hombre que si eres mujer? (En la medida en que salir del closet es posible, dado que puede costarle a uno la pena de muerte).
Los hombres tienen mucha más libertad en la sociedad iraní. Les es más fácil conocer a otros hombres gays. En Teherán hay lugares donde los hombres gays se congregan, pero las mujeres no tenemos nada parecido. Lo único que le facilita la vida a las lesbianas es el que su existencia ni siquiera se reconoce.

¿Y las diferencias de clase social?
Allí ser gay es menos aceptado en la clase alta. De modo que, a la postre, ser miembro de la clase alta no es una ventaja para uno.

Ahora vives en EE.UU. ¿Tienes en general mucho contacto con la comunidad inmigrante iraní?
No, porque sé que no son muy tolerantes. (...) Muchos todavía creen que la homosexualidad es una cosa occidental, que estamos imitando a los occidentales, que no somos realmente gays, sino que estamos pretendiendo serlo. Es por eso que tenemos que salir del closet.

¿Cómo te han afectado a ti, personalmente, los ataques del 11 de septiembre y sus secuelas?
(...)
La pregunta que me hago ahora, como “lesbiana iraní” (y marginada por partida doble) es si voy a encontrar algún día un lugar en que yo me sienta como en casa. Si voy a sentirme algún día cómoda en algún lugar.

[+] Lee la entrevista completa

Foto: Manifestación del orgullo gay en San Francisco, 2006. Encontrada en Flickr

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuatro causas para el sometimiento.

Anónimo dijo...

¡Qué dura es la vida para algunas personas! Sobre todo si eres mujer y vives en ciertos lugares en los que serlo es condición de inferioridad y, como dice josé manuel, de sometimiento. Saludos.

Fran Invernoz dijo...

La falta de libertad, el sometimiento y la doble moral son los peores enemigos que utilizan las dictaduras para mantenerse en el poder.

June Fernández dijo...

Creo que centrarse en las personas doblemente(en este caso mucho más) discriminadas es una de las grandes asignaturas pendientes de los movimientos sociales, que tienden a fragmentar la realidad. Pero tengo la sensación de que poco a poco se empieza a enteder. No sé si eres lector del periódico Diagonal(www.diagonalperiodico.net). Te lo recomiendo, entre otras muchas cosas, porque el tema de la homosexualidad en países árabes se trata regularmente.