14 junio 2011

Fabricado para no durar

'Un producto que no se desgasta es una tragedia para los negocios'. Es uno de los mandamientos del marketing.


Por eso nuestros móviles se estropean solos al cabo de xx meses, nuestra televisión dura sólo unos años o las bombillas se funden solas al cabo de no sé cuántas horas.
¿Y a quién no le ha ocurrido alguna vez aquello de 'cuesta más arreglarlo que comprar uno nuevo'?

¿Es que no ha sido capaz el mundo de la tecnología evitar que los productos duren cada vez menos? ¿O es que los fabricantes limitan a propósito 'la vida' de los productos?

A estas alturas, todos sabemos la respuesta. Sin embargo aquí tenéis un documental imprescindible que analiza a fondo el concepto de la 'obsolescencia programada', uno de los motores de la economía y la sociedad de consumo.

Y lo hace presentando también sus consecuencias, como que países en desarrollo se estén convirtiendo en auténticos vertederos de la tecnología que queda obsoleta en el 'primer mundo'. Y también fijándose en las posibles soluciones e iniciativas que algunos/as atrevidos/as intentan llevar a cabo para resolverlo.
Y deja caer también algunas preguntas para la reflexión. ¿No éste es un modelo perverso?, ¿es evitable, hay alternativas?. ¿Hasta qué punto somos cómplices, como consumidores, en este deseo permanente de tener lo nuevo y lo mejor, aunque no sea necesario?




3 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Hola,
Había leído este post tuyo y no sabes cuanto me acordé de ti el otro día... El finde pasado tuvimos que salir de urgencias a comprar un frigorífico porque el nuestro se murió de repente después de 4 años y poco de vida.... Tuve la certeza de que estaba programado de serie para morir prematuramente...
Hemos comprado otro con una garantía de 7 años... Por si acaso :S

Un saludo y gracias por tanta información. Sigo tu blog desde antes de ser blogger y tener mi propio espacio aquí. Siempre me han parecido muy interesantes tus posts, aunque nunca te haya comentado, pero después de la muerte súbita de la nevera, tenía que venir a contártelo.

[La Otra Agenda] dijo...

Hola #Novicia Dalila,
A mí me pasó también con el microondas. Mucho menos grave que lo del frigorífico, pero igual de sospechoso.
En fin, quién sabe, dónde andarán ahora, tu frigorífico y mi microondas. Uno congelaba, otro calentaba... Dos opuestos con el mismo final. Bonita historia ;-)

Muchas gracias por comentar, lo que además me ha permitido conocer tu blog...
Nos leemos :-)

Jacinto Martin-Prat Valls dijo...

Lo ví hace tiempo. Es escalofriante y cabreante ¿Y los gobiernos que hacen?: Nada. !Tira el Ferrari porque se le ha pinchado una rueda y cómprate otro, totál son 60.000 euros¡